Posteado por: Aragon | Diciembre 1, 2009

Sida: eufemismos, manipulaciones y verdadera prevención

En el día mundial de la prevención de esta enfermedad

ROMA, martes 1 de diciembre de 2009 (ZENIT.org) ¿Es una utopía educar a los jóvenes del siglo XXI en programas de abstinencia y fidelidad como los únicos medios para prevenir la difusión del Sida? ¿Han resultado útiles los programas de educación sexual para reducir el número de contagios en el mundo?

“Creo que programas como ‘Educación para la vida’ y ‘Juventud viva’, que tuvieron sus inicios en Uganda y que ahora se están presentando en África y en otros países del mundo tienen una aproximación positiva”, afirma a ZENIT monseñor Robert Vitillo, consejero especial de Caritas Internationalis sobre VIH y Sida.

El prelado se refiere a una campaña que adelantó el ministerio de salud en Uganda, iniciada en 1986 con el nombre de ABC, (abstinencia, fidelidad y condón como última vía) que ha reducido las tasas de contagio del Sida de un 30 a un 5 %.

Pero, ¿cómo pueden resultar atractivos dichos programas a los jóvenes de hoy? “Los presentamos como ‘buena noticia’ –explcia monseñor Vitillo– y no simplemente como una serie de mandamientos negativos o como una alerta para prevenir la infección del VIH”.

El prelado indica que se trata, en primer lugar, de que el ser humano reconozca su dignidad para luego “ayudar a las personas a entender el significado especial de la sexualidad que Dios nos ha dado” y después “ayudarlos a desarrollar sus capacidades, a actuar responsablemente y a seguir el mandamiento de Dios de que la actividad sexual debe ser ejercida sólo en el contexto de una relación permanente y fiel en el matrimonio entre un hombre y una mujer”.

Preservativo… ¿seguro?

Sin embargo, son otros los “valores” cada vez más presentes en los diferentes programas de educación sexual alrededor del mundo.

El Papa Benedicto XVI el pasado 18 de marzo durante su viaje a África dio a uno de los periodistas la conocida respuesta que luego creó una fuerte polémica mundial sobre el uso del preservativo: “No se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”.

¿Tenía razón Benedicto XVI?

El índice de fallos en el preservativo es al menos de un 15.7 % sólo en la prevención del embarazo. “Debido a que una mujer puede concebir sólo unos cuantos días (6 a 8) por mes, y también sabemos, que el índice de deficiencia de los condones debe ser más alto cuando se trata de prevenir una enfermedad que puede ser transmitida los ¡365 días del año!”, aseguró en un artículo enviado a ZENIT el médico peruano Raúl Cantella Salaverry, fundador, director y gerente del Centro de Diagnóstico Cantella SAC en la ciudad de Lima.

Entre heterosexuales, señala Cantella, la sección médica de la Universidad de Texas descubrió recientemente que los preservativos sólo resultan efectivos en un 69 % de los casos para la prevención de la transmisión del VIH.

Un estudio de parejas casadas realizado durante un año y medio en las que uno de ellos está infectado, determinó que, 17 % de los compañeros que utilizaban preservativos para protegerse, fueron contagiados.

Según el doctor Cantella, los planes de educación sexual para los jóvenes traen consecuencias muy peligrosas: La primera es convencer a los jóvenes que sí pueden tener relaciones de manera “cien por ciento segura” , la segunda, es ver la iniciación cada vez más temprana de la sexualidad como un comportamiento “que todos lo están haciendo”. Por otro lado hacen creer a los jóvenes “que los adultos ‘responsables’ esperan que lo hagan”.

Sin embargo la realidad es otra: un estudio realizado por Bayer, MTV y MySpace en una población de 5.000 jóvenes de Argentina, Colombia y México demostraron que dos de cada tres jóvenes encuestados no utiliza ningún sistema de protección frente a un embarazo no deseado o a las posibles enfermedades de transmisión sexual.

“En lugar de educar en la responsabilidad hemos estimulado un comportamiento sexual que convierte a los jóvenes en las principales víctimas. Cientos de miles de mujeres adolescentes han visto sus vidas y sueños destruidos por la ligereza con la que este tema ha sido manejado desde hace décadas” dijo Miguel Gómez Martínez, en su columna “Así no el guste” publicada en el diario El Espectador de Bogotá – Colombia el pasado 26 de septiembre.

Prevención realmente segura

En las ya famosas declaraciones del 18 de marzo pasado durante el viaje a África, el Papa propuso la “humanización de la sexualidad”, la cual se define como “una renovación espiritual y humana que lleve consigo un nuevo modo de comportarse el uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo con los que sufren”.

Para llevar a cabo dicha propuesta, Raul Cantella indica a ZENIT que “el mejor profesor de educación sexual para los hijos varones es un padre responsable, y la mejor profesora de educación sexual para las hijas mujeres es una madre responsable”.

No obstante, los jóvenes, no pocas veces han sido estigmatizados como sordos y ciegos frente a estas iniciativas. Hay ejemplos que demuestran lo contrario. Hace algunos años, en Lexington, Kentucky, en Estados Unidos, un antiguo convicto llamado Harold Morris fue a hablarle a un grupo de jóvenes sobre el valor de la abstinencia.

El foro tenía asientos para 18.000 personas pero había 26.000 adolescentes. Es sólo un ejemplo de varios programas que se desarrollan allí como Opciones (Choices) en California y Respeto por el Sexo (Sex Respect); Yo, Mi Mundo, Mi Futuro (Me, My World, My Future); Razones Razonables para Esperar (Reasonable Reasons to Wait); Sexo, Amor y Opciones (Sex, Love & Choices).

Monseñor Vitillo asegura que estos programas “alientan a los jóvenes a apoyarse los unos a los otros en las actividades de cambios de comportamiento que son positivas, basadas en los valores católicos y que los ayudan a prepararse para sus futuros matrimonios”.

Por Carmen Elena Villa


Posteado por: Aragon | Noviembre 29, 2009

«Blood Money» denuncia el negocio de aborto

Por Matt Anderson

25 de agosto 2009 (LifeSiteNews.com) – Un grupo de cineastas filmó recientemente un documental que busca exponer la terrible realidad del aborto, centrándose en el aspecto financiero de la multimillonaria industria del aborto.

La película, titulada “Blood Money” (dinero ensangrentado), incluye numerosas entrevistas con los líderes del movimiento pro-vida, en las que hablan de los hechos de la industria del aborto y los efectos de los abortos en las mujeres.

La película trata una variedad de temas, incluyendo Roe v. Wade, Planned Parenthood, el hecho científico de que la vida comienza en la concepción, y cómo el aborto afecta a las mujeres que han tenido uno”, afirma el director de la película, David K. Kyle a LSN en una entrevista.

El título original de la película había sido “El Holocausto estadounidense”. Sin embargo, según avanzaba el rodaje, los cineastas encontraron que era el aspecto comercial del aborto el motivo predominante.

“Viajé por todo el país en haciendo todas estas entrevistas con diversos líderes pro vida y las mujeres que habían tenido abortos, la parte de dinero aparecía permanentemente”.

Kyle dijo que la idea de la película le vino por primera vez hace cuatro años cuando él y su socio, John Zipp, el productor de la película, estaban trabajando para Steve y Michael Peroutka, activistas pro-vida en Maryland, y se dio cuenta de que el problema del aborto no se trata suficientemente por los medios de comunicación.

“Durante la época de elecciones, el tema sale a la palestra pero realmente no se habla de él. Se oye la palabra aborto, la gente sabe lo que es, pero no como en otros temas”.

La película, que se encuentra actualmente en post-producción y se confía en que se completará a finales de septiembre, sepropone que la gente hable sobre el tema del aborto. Kyle dice, “Es uno de esos temas que incluso el bando pro-elección en realidad no quiere hablar.”

Kyle dice que esperan que la película informe al público sobre el aspecto del negocio del aborto y el efecto que el aborto tiene sobre las mujeres. “La gente está ganando millones y millones de dólares en el asesinato de bebés inocentes”, dijo.

El aborto tiene consecuencias para ti: se vende como una solución rápida cuando estás en problemas. Puedes ir y tener un aborto y el problema ‘desaparece’. Bueno, sabemos de muchas mujeres en que el problema no desaparece. Las mujeres tienen consecuencias a largo plazo que van a tener que lidiar por años y años”.

La película también tiene por objeto animar a la gente pro-vida para trabajar hacia un fin al aborto. “Hay que conseguir que aflore la verdad para salvar de los bebés. Queremos motivar a la gente a hacer algo, incluso las personas en la comunidad pro-vida. Tenemos miles de personas ahí fuera que son pro-vida, pero que realmente no toman parte activa en ella. Queremos motivarlos a hacer algo“.

Testimonios

“Las mujeres hablan de sus experiencias de aborto y de las difícultades más graves de superar cuando se hacen las entrevistas. Me he sentado con este material en incontables ocasiones pasando a través de él y todavía me afecta a mí”.

Kyle dice que su entrevista con Carol Everette fue especialmente fuerte para él. Everette, que llevó a cabo miles de abortos en Dallas, se ha convertido en una destacada oradora pro-vida y defensora de los derechos del niño por nacer.

En la vista preliminar para la película publicada el viernes en Youtube, Everette dice: “Queríamos darles a las jóvenes bajas dosis de píldoras anticonceptivas o un preservativo defectuoso para que quedaran embarazadas. Nuestro objetivo eran de 3 a 5 abortos por cada niña entre las edades de trece y dieciocho años.”

“Blood Money” todavía no tiene todavía un distribuidor, pero Kyle alberga la esperanza de que mediante el apoyo de los defensores pro-vida de la película ganará la atención de alguno. Para que esto suceda, sin embargo, pide que se ponga en los webs o se mire en YouTube y se muestre su apoyo.

“Sabemos que entre 250.000 y 300.000 personas llegan cada mes de enero a Washington para la marcha pro-vida, y debería ser bastante fácil de conseguir ese tipo de cifra en un web o el vídeo de YouTube. Si somos capaces de generar tantas visitas pienso que nos ayudará enormemente a conseguir un distribuidor.”

Para apoyar el documental “Blood Money”, veamos el trailer y firmemos la adhesión en www.bloodmoneyfilm.com

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Posteado por: Aragon | Septiembre 21, 2009

USA: EPIDEMIA DE INFECCIONES SEXUALES

Fuentes: Mercator Net, 20-07-09; Provida Press n° 320, 15-09-09.
Por Juan C. Sanahuja.
Las enfermedades de transmisión sexual se han convertido en una epidemia silenciosa, como consecuencia de la promiscuidad alentada por los programas de educación sexual basados en el uso de anticonceptivos y en las campañas del llamado “sexo seguro”.

El Journal of American Medical Association publicó un estudio (JAMA, 301; 817, 2009) sobre las enfermedades de transmisión sexual en Estados Unidos en 2007 y concluye que la clamidia y la sífilis continúan aumentando.

En efecto, en 2007 se reportaron 1.1 millones de nuevas infecciones, un 7.5% de aumento con respecto a 2006. Además el Centro para el Control y Diagnóstico de Enfermedades (CDC) de Atlanta, estima que alrededor de la mitad de los contagios no se diagnostican, por lo que cree que en 2007 se podrían haber producido alrededor de 2.8 millones de infecciones.

El número de infecciones por sífilis aumentó un 15% en 2007, alcanzando los 11.466 enfermos. El incremento ha sido continuado durante los últimos 7 años. La gran mayoría de los casos se dan en hombres homosexuales.

Con relación a la gonorrea, se dieron en 2007, 355.000 nuevos casos.

Un peligro añadido es que las mujeres son particularmente vulnerables a desarrollar problemas de infertilidad a largo plazo como consecuencia de las infecciones transmitidas por vía sexual no diagnosticadas.

Entre adolescentes

Después de disminuir anualmente desde 1998, la tasa de infección de gonorrea entre los adolescentes de ambos sexos entre 15 y 19 años se incrementó durante el período 2004-2006. La tasa de casos de SIDA entre los varones entre 15 y 24 años aumentó durante el período 1997-2006, (Tendencia desalentadora del sexo adolescente en USA; Report from the Centres for Disease Control and Prevention).

Desde fines de los años 90 hasta ahora, hubo una tendencia positiva para superar la epidemia gracias al auge de la educación en la abstinencia, sostenida con fondos federales, pero la continuidad de esos programas está en serio peligro, ya que el presidente Barack Obama redujo drásticamente su financiación en el presupuesto para el 2010.

Artículos relacionados: NG 386, 425, 505, 518, 537, 617, 622, 728, 726, 756, 787, 882, 910, 965. FIN, 16-09-09

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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org ;

Posteado por: Aragon | Julio 23, 2009

Inglaterra y el fracaso del “sexo seguro”

Aumentan los embarazos de adolescentes

Inglaterra: las campañas de “sexo seguro” no funcionan

En Inglaterra, el gobierno continúa empeñado en reducir los embarazos de adolescentes con políticas basadas solo en la distribución de anticonceptivos; una estrategia que, según un estudio publicado en elBritish Medical Journal (1), no sólo no funciona sino que agrava el problema.

Aceprensa, 16 Julio 2009

En 2004, el gobierno laborista lanzó una campaña para reducir el número de abortos entre chicas de 13 a 15 años que están expuestas a los riesgos de fracaso escolar, consumo de drogas y relaciones sexuales precoces. La campaña, centrada en la promoción del “sexo seguro” mediante la utilización del preservativo, ha tenido el efecto contrario: el 16% de las chicas que se acogieron al plan ha quedado embarazadas frente al 6% de las compañeras del grupo de control (que no siguieron el programa).

El estudio, realizado por investigadores del Institute of Education de la Universidad de Londres y del London School of Hygiene and Tropical Medicine, revela también que una mayor proporción de chicas se ha iniciado en las relaciones sexuales (el 58% frente al 33% de las chicas del grupo de control) y son más propensas a convertirse en madres adolescentes (el 34% esperaban que fuera así frente al 24% del otro grupo).

Las conclusiones del estudio son claras: “No existe evidencia de que el plan [que ha estado en vigor entre 2004 y 2007] haya servido para retrasar la práctica sexual ni la tasa de embarazos, alcoholismo o consumo de cannabis. Más bien, algunos indicadores muestran que se ha obtenido el efecto contrario”.

Para el político conservador Alan Duncan, miembro del “gabinete en la sombra”, está claro que la estrategia del gobierno ha fracasado: “El hecho es que Gran Bretaña tiene el índice de embarazos de adolescentes más alto de Europa, cada vez hay más chicas que abortan y el creciente índice de relaciones sexuales está conduciendo a un aumento de enfermedades de transmisión sexual entre adolescentes”.

En respuesta a este comentario, la laborista Harriet Harman, ministra de relaciones con la Cámara de los Comunes, se limitó a decir que el programa del gobierno no era más que un plan piloto. A juzgar por sus declaraciones, da la impresión de que el gobierno no va a cambiar su discurso: “Todo esto tiene que ver con una buena educación sexual, con la contracepción, con las aspiraciones de las chicas más allá de los embarazos tempranos… También tiene que ver con la responsabilidad de los chicos”.

¿Y por qué no la abstinencia?

Los planes del gobierno británico para rebajar los embarazos adolescentes están saliendo malparados cada vez que se someten a la prueba de los hechos. El British Medical Journal publicó en octubre de 2007 un informe en el que concluía que facilitar el acceso a la píldora del día siguiente “no tiene efectos apreciables en las tasas de embarazo o aborto”. Ese mismo año, un estudio de la Nottingham University Business School afirmaba que dispensar gratuitamente en las farmacias la píldora del día siguiente no tiene impacto en la tasa de embarazos de adolescentes inglesas.

Los defensores del plan del gobierno llevan años haciendo caso omiso a los datos científicos. La última excusa que han utilizado para no rectificar su estrategia es que en Nueva York se había implantado una campaña parecida que, por lo visto, había logrado reducir los embarazos, el alcohol y el consumo de cannabis entre adolescentes problemáticas.

En un artículo publicado en MercatorNet (15-07-2009), Carolyn Moynihan se pregunta por qué a las autoridades británicas no se les ha ocurrido también copiar esa otra buena idea americana de la abstinencia: “Aunque les disguste a los partidarios del ‘sexo seguro’, la realidad es que en Estados Unidos las relaciones sexuales y los embarazos precoces cayeron en picado durante los años en que los programas de educación para la abstinencia contaban con el apoyo del gobierno federal” (2).

Otro asunto que preocupa a Moynihan es el aumento de madres solteras en Inglaterra. “Muchas chicas, sobre todo las que provienen de ambientes sociales deprimidos, quieren tener un bebé. Parece que se trata de un nuevo estilo de vida”.

“Quizá esas chicas han visto que sus madres tuvieron un bebé y lograron salir adelante con las generosas ayudas del Estado. Quizá desean emprender el camino de cuidadoras porque eso les dará la impresión de que están trabajando. O quizá simplemente aspiran a que su vida se convierta, como por arte de magia, en la de las famosas que han logrado sumar un niño a sus logros”.

La advertencia de Moynihan es clara: “Si el gobierno cree que va controlar las consecuencias de todo esto con condones, está soñando”.

NOTAS

(1) “Health outcomes of youth development programme in England: prospective matched comparison study”, BMJ 2009; 339:b2534.

(2) Ver “La estrategia de la abstinencia da resultado en EE.UU.”, Aceprensa 7-05-2008.

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Efectividad del condón en la reducción de la transmisión del VIH en heterosexuales

Presentamos el estudio independiente de la Fundación Cochrane publicado en el 2007, y realizado por S. Weller y K. Davis sobre la efectividad del preservativo en el contagio del sida. Uno de cada cinco falla

Lo dice la Fundación Cochrane Collaboration en un estudio que analiza 14 trabajos científicos que abordan la efectividad del preservativo en la lucha contra el Sida

La Fundación Cochrane Collaboration publicó el año 2007 un estudio realizado el 2001 titulado Efectividad del preservativo en la reproducción de la transmisión del VIH en heterosexuales. En él se demuestra que el preservativo tiene una efectividad del 80% en las relaciones entre heterosexuales en relación a la reducción de la transmisión del sida. Es decir, de cada cinco, un preservativo falla.
La Fundación Cochrane Collaboration es una red internacional independiente y sin ánimo de lucro que se dedica a evaluar y discriminar de entre la gran cantidad de estudios del ámbito de la salud los que están bien realizados y cuáles no merecen crédito. El organismo tiene una base de datos donde se permite conocer su opinión sobre miles de trabajos recogiendo las referencias de más de 270.000 ensayos clínicos.

El estudio Efectividad del preservativo en la reproducción de la transmisión del VIH en heterosexuales está realizado partiendo de 14 trabajos que se acreditaron correctos y se discriminaron 4.709 referencias de las que se habían identificado inicialmente. El estudio muestra tanto los trabajos escogidos como los excluidos.

La efectividad del preservativo en las mejores condiciones posibles

El estudio que pretendía ver la efectividad del preservativo en la transmisión del virus del sida entre heterosexuales, analiza la incidencia del virus entre las parejas que mantuvieron siempre relaciones sexuales con preservativos y las que nunca utilizaron preservativos. Por lo tanto este porcentaje de efectividad del 80% de efectividad se aplica en los que utilizan el preservativo el 100% de las relaciones frente los que nunca lo utilizan. Estas característica del estudio no mostraría el grueso de la sociedad ya que lo más extendido en los patrones sexuales es lo contrario, pero sirve para observar qué sucede en las mejores condiciones posibles de uso del preservativo como medio de protección.

El análisis no abordó el margen de error entre homosexuales ya que estas prácticas introducen unas variantes que afectan a la naturaleza del material y eso revierte en la efectividad del profiláctico.

Una de las conclusiones de los autores es que el preservativo no era efectivo en un 20% ni para evitar el contagio de enfermedades venéreas como el VIH ni para evitar embarazos no deseados que se podían dar cada cinco relaciones sexuales.

El trabajo constituye un estudio médico exhaustivo y completo del que se extrae la constatación de que al fomentar el uso del preservativo e incentivar el aumento del número de relaciones sexuales, se eleva significativamente el riesgo de contagio. Evidentemente si se mantienen el mismo número de relaciones sexuales que se mantenían antes de su uso, las posibilidades disminuyen aunque no se eliminan.

A raíz de estas conclusiones cabe preguntarse si la promoción del uso de preservativos hace más eficaz la lucha contra el virus del sida o no, ya que se ha demostrado que el índice de infecciones por sida en el mundo está estrechamente relacionado con el estilo sexual de vida de la persona.

Por otro lado, resulta evidente la necesidad de que los fabricantes de preservativos advirtieran en los envoltorios del producto del margen de riesgo al que se están enfrentando por utilizarlo y constatar que no son absolutamente fiables. La eficacia relativa de los profilácticos obliga a pensar en que con una orientación informativa fiable y contrastada la transmisión del virus del sida amén de otros riesgos se podrían prevenir de mejor modo.

Resumen del estudio

Antecedentes

Aún no se ha determinado el grado de protección que ofrece el uso de preservativos contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana y otras infecciones de transmisión sexual. Los estudios de cohorte de parejas serodiscordantes y sexualmente activas, que incluyeron un seguimiento de los integrantes seronegativos, permiten estudiar casos en los que existe un riesgo comprobado de infección por exposición del integrante seronegativo de la pareja, por lo que es posible calcular la incidencia de la enfermedad. Como hay personas que usan preservativos y otras que no, particularmente existen circunstancias en que algunas lo hacen en el 100% de los casos y otras nunca (0%), es posible evaluar la efectividad del preservativo mediante la comparación de las dos tasas de incidencia. La efectividad del preservativo implica una reducción proporcional de la enfermedad.

Objetivos

El objetivo de esta revisión es evaluar la efectividad del preservativo en cuanto a la reducción de la transmisión del VIH en heterosexuales.

Estrategia de búsqueda

Se localizaron estudios mediante bases de datos electrónicas (AIDSLINE, CINAHL, Embase y MEDLINE) y a través de búsquedas manuales en listas de referencias.

Criterios de selección

Se consideró elegibles a aquellos estudios que incluían: (1) datos relativos a parejas heterosexuales infectadas con VIH, serodiscordantes y sexualmente activas; (2) diseño longitudinal; (3) detección del estado de virus mediante serología e (4) información sobre el uso del preservativo en una cohorte de personas que “siempre” (100%) o “nunca” (0%) utilizaban preservativos.

Recopilación y análisis de datos

Los estudios identificados mediante la estrategia de búsqueda mencionada anteriormente y que cumplían con los criterios de inclusión fueron revisados para su inclusión en el análisis. Se registraron los tamaños muestrales, la cantidad de seroconversiones y los años persona de exposición libre de enfermedad para cada cohorte. Siempre que fue posible, se hizo lo propio con la dirección de la transmisión en la cohorte (hombre a mujer, mujer a hombre), la fecha de reclutamiento del estudio, la fuente de infección en el paciente índice y la presencia de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Se excluyeron los informes duplicados sobre una misma cohorte y los estudios que contenían información incompleta o imprecisa. La incidencia del VIH se calculó a partir de las cohortes de personas que “siempre” usaban preservativos y en función de aquellas de personas que no los usaban “nunca”. La efectividad se evaluó sobre la base de estos dos cálculos de incidencia.

Resultados principales

En el análisis final se incluyeron 14 de las 4.709 referencias que se habían identificado inicialmente. Sobre un total de 13 cohortes de personas que “siempre” utilizaban preservativos, se obtuvo una incidencia de VIH homogénea de 1,14 (IC 95%: 0,56 a 2,04) por 100 años persona. Se registraron 10 cohortes aparentemente heterogéneas sobre personas que “nunca” utilizaban preservativos. En los estudios que incluyeron seguimientos más prolongados, en los que se evaluó principalmente a parejas de pacientes hemofílicos y transfundidos, se obtuvo una incidencia de VIH de 5,75 (IC 95%: 3,16 a 9,66) por 100 años persona. La efectividad global, o la reducción proporcional de seroconversiones de VIH mediante el uso del preservativo, es de alrededor del 80%.

Conclusiones de los autores

Esta revisión indica que el uso constante de preservativos, es decir usar preservativo en todas las relaciones sexuales con penetración vaginal, reduce en un 80% la incidencia de VIH. Dado que en los estudios incluidos no se presentó un informe sobre el uso “correcto” del preservativo en cada relación sexual, aquí se evalúa la efectividad y no la eficacia de su uso. Además, debido a que en la mayoría de los estudios tampoco se mencionaba el tipo de preservativo utilizado, el cálculo de la efectividad se aplica generalmente al preservativo masculino, y no al de látex específicamente. Por lo tanto, la efectividad del preservativo es similar, aunque inferior, a la de la anticoncepción.

[...]

Se utilizó la incidencia de VIH entre los participantes que “siempre” utilizaban preservativos y la incidencia registrada entre las personas que “nunca” los utilizaban para calcular la efectividad del preservativo. Para las cohortes de los grupos que “siempre” utilizaban preservativos, se registró un solo cálculo homogéneo de la incidencia (1,14), pero resulta más complicado seleccionar el “mejor” cálculo para los grupos que “nunca” utilizaban preservativos. Cuando se utiliza la incidencia global para los participantes que “nunca” utilizaban preservativos (6,68), la efectividad en cuanto a la reducción de la transmisión sexual del VIH es del 82,9%, a pesar de la considerable heterogeneidad entre las cohortes. Se obtuvo una efectividad del 77,6% en el subgrupo de cohortes de personas transfundidas y hemofílicas, y del 80,2% cuando la incidencia entre los participantes que “nunca” utilizaban preservativos se calculó a partir de cohortes que incluían un seguimiento más prolongado que el promedio (5,75). También se evaluó el mejor y el peor marco hipotético del caso mediante el uso de los valores máximos y mínimos de los intervalos de confianza para el cálculo de la incidencia. Mediante el uso del límite de confianza inferior para medir la incidencia en el grupo que siempre utilizaba el preservativo y el límite de confianza superior para el grupo que nunca lo utilizaba, se calculó una efectividad del 94,2% para el mejor marco hipotético del caso. Al utilizar el límite de confianza superior para el grupo que siempre utilizaba el preservativo y el límite inferior para el grupo que nunca lo utilizaba, la efectividad calculada para el peor marco hipotético del caso fue del 35,4%. Por lo tanto, se registró una efectividad del 80,2% aproximadamente, con un valor mínimo del 35,4% y un valor máximo del 94,2%.

Discusión

Esta revisión indica que el uso constante de preservativos, es decir usar preservativo en todas las relaciones sexuales con penetración vaginal, reduce en un 80% la incidencia de VIH. Dado que los estudios incluidos aquí no presentaban un informe sobre el uso “correcto” o la calidad del preservativo utilizado en cada relación sexual, en esta revisión se evalúa la efectividad y no la eficacia del mismo. Además, debido a que en la mayoría de los estudios tampoco se mencionaba el tipo de preservativo utilizado, el cálculo de la efectividad se aplica generalmente al preservativo masculino, y no al de látex específicamente.

El conjunto de estudios de cohorte es, básicamente, el mismo que se incluyó en el informe de Davis y Weller (1999), pero con algunas diferencias. En primer lugar, según la codificación anterior, el informe de Laurian (1989) incluía datos sobre la seroconversión en 17 participantes que “nunca” utilizaban el preservativo y 14 que “siempre” lo utilizaban (transmisión de hombre a mujer). En este informe, en cambio, sólo se incluyeron los 14 participantes que “siempre” utilizaban preservativos, dado que se consideró que el segundo grupo podía incluir a personas que los utilizaban periódicamente o sólo en algunas ocasiones. En segundo lugar, el informe de Davis y Weller (1999) utilizó el informe de Saracco (1993) sobre las cohortes que se realizaron en Italia para evaluar la transmisión de hombre a mujer entre personas que siempre y nunca utilizaban preservativos. En este reporte se utilizó el informe de Musicco (1994) sobre la cohorte de personas que siempre utilizaban preservativos, dado que éste presentaba un mayor tamaño muestral. Si bien la cohorte de Musicco también incluía a hombres a quienes se les administraba terapia antirretrovírica, la información registrada es congruente con la de las demás cohortes. En tercer lugar, según el informe de Davis y Weller (1999), la cohorte de Kamenga (1991) sobre la transmisión de mujer a hombre presentaba 3/55 seroconversiones entre los participantes que siempre utilizaban preservativos. En el presente informe, la cantidad de seroconversiones registrada es de 3/56. Por último, en el informe mencionado se codificaron los datos del estudio de Fischl (1987) de la siguiente manera: 1/10 para las personas que utilizaban el preservativo en algunas ocasiones y 12/14 para los participantes que nunca lo utilizaban. En esta revisión, dichos cálculos se categorizaron nuevamente como 1/10 para las personas que siempre utilizaban el preservativo y 12/14 para las que lo utilizaban ocasionalmente. Por último, aquí se incluye un informe de caso (Henry 1991) que también cumplió con los criterios de inclusión. Debido a que este tipo de informes puede contener sesgo por lo “excepcional” de los casos (hecho que justifica su publicación) y en función de que no se incluyeron en ningún estudio científico sobre parejas serodiscordantes, se decidió realizar los análisis con y sin estos informes.

Para evaluar la efectividad en la presente revisión se utilizaron dos tasas de incidencia agrupadas por separado en lugar de agrupar los riesgos relativos a través de los estudios. La comparación de los grupos clasificados en función del uso del preservativo en el contexto de un único estudio permitió controlar la presencia de variables de confusión irrelevantes, especialmente en estudios donde se empleaba un modelo multivariado con control de los factores de riesgo de VIH y se registraba el riesgo relativo ajustado para el uso del preservativo. Cuatro artículos brindaron información sobre cohortes de personas que siempre y nunca utilizaban preservativos (Van der Ende 1988, Allen 1992, Siddiqui 1992, Deschamps 1996), pero en ninguno de ellos se registró el riesgo relativo con control de los factores de riesgo de VIH. La posibilidad de sesgo en los dos grupos estudiados constituye uno de los graves problemas que pueden afectar el cálculo de la efectividad. Cuando se asocia el uso del preservativo a cualquier otro factor de riesgo de VIH, se produce sesgo en los grupos y es posible que la efectividad se evalúe incorrectamente. Si pudiera llevarse a cabo un verdadero experimento (un estudio clínico controlado aleatorizado) en el que los participantes fueran asignados aleatoriamente al grupo que utiliza preservativo en el 100% de los casos y al grupo que nunca lo utiliza (0%), y se les indicara que mantuvieran relaciones sexuales con una persona VIH+, el uso del preservativo no estaría relacionado con los factores de riesgo de VIH (dado que éstos se distribuirían en forma similar en cada categoría de uso). Aunque no sería ético realizar un experimento de esta clase, es evidente que el uso del preservativo está sujeto a la influencia de numerosos factores; por lo tanto, todo estudio observacional cuyo objetivo fuera obtener un cálculo de la efectividad que no presente sesgo alguno debe llevarse a cabo en condiciones paralelas (el uso del preservativo no debe estar relacionado con los factores de riesgo de VIH). Los estudios longitudinales demuestran que los controles periódicos en consultorios, mediante análisis de sangre para la detección del VIH, las entrevistas y el asesoramiento, aumentan el índice de uso del preservativo (Deschamps 1996, van der Ende 1988, Kamenga 1991, Allen 1992, Fischl 1987) y de abstinencia (Deschamps 1996, Kamenga 1991, De Vincenzi 1994, Fischl 1987). Actualmente, el grupo que no utiliza preservativos son personas que lo rechazan, es decir, aquellos que, aun sabiendo que sus parejas están infectadas por VIH y a pesar del permanente asesoramiento, deciden mantener relaciones sexuales sin utilizar preservativos. Entre las personas que conforman este grupo se observa también una mayor incidencia de consumo de drogas y alcohol (Skurnick 1988, Kennedy 1993). El sesgo presente en todos los grupos clasificados en función del uso del preservativo dificulta la creación de un grupo de comparación adecuado, que sirva como denominador para el cálculo de la efectividad.

Se intentó resolver aquí este problema mediante dos cálculos de incidencia separados (con y sin preservativo) y el análisis de los distintos denominadores que podrían emplearse para calcular la efectividad. Cabe destacar que se observó un cálculo homogéneo de la incidencia en las 13 cohortes de personas que siempre utilizaban preservativo (n = 587), mientras que las 10 cohortes de grupos que nunca lo utilizaban (n = 276) demostraron una heterogeneidad significativa, a pesar de haber incluido un tamaño muestral mucho más pequeño. Las diferencias significativas en cuanto a las tasas de seroconversiones en estas cohortes indican la posible presencia de distintas tasas de transmisión del VIH. Si bien es posible que exista un aumento de las tasas de transmisión en las cohortes debido a la presencia de otras enfermedades de transmisión sexual, de diferentes subtipos de VIH y/o de diferentes proporciones de personas que usan drogas intravenosas, una sobrestimación de la incidencia entre los participantes que no utilizan preservativos puede conducir a una sobrestimación de su efectividad. Podría decirse que las primeras cohortes formadas por los integrantes VIH negativos de las parejas incluidas en los estudios sobre hemofílicos y transfundidos constituyen las mejores cohortes con “controles históricos”, especialmente para el grupo que no utiliza preservativo. Dado que, en estudios anteriores, el uso del preservativo sólo se evaluó como método anticonceptivo y no como método de prevención de la infección por VIH, y que los integrantes seronegativos de las parejas no estaban expuestos, generalmente, a ningún otro factor de riesgo de VIH, estos grupos permitirían obtener un cálculo más preciso de la tasa de transmisión de VIH. Este grupo de cohortes (van der Ende 1988, Peterman 1988, OBrien 1994), al igual que la incluida en el informe de Allen (1992), demostró ser homogénea e incluyó un seguimiento más prolongado que el promedio.

La falta de datos en los informes publicados sobre el uso del preservativo y el tiempo de exposición libre de enfermedad limitan en cierta manera esta revisión. A pesar de que la información obtenida parece ser fiable (deBoer 1998, Padian 1990, Upchurch 1991, James 1991), no es común que los investigadores aporten detalles sobre la evaluación del uso del preservativo. Si bien la mayoría de ellos realiza informes detallados de la forma en que se determina el estado de VIH, no hacen lo propio con la información que proporcionan sobre el uso del preservativo. Una de las principales limitaciones en cuanto a la evaluación del uso del preservativo en esta clase de revisiones consiste en la omisión de los datos relativos a la o las preguntas formuladas, el método de codificación de las respuestas y la manera en que se las volvió a categorizar en los informes publicados. En los informes originales se utilizaban términos como por ejemplo, “regular”, “coherente”, “sistemático” y “rutinario”, no obstante, no se proporcionaban definiciones claras de ellos.

La falta de información precisa sobre el tiempo de exposición libre de enfermedad constituye otra limitación. Si se aplica el tiempo promedio de seguimiento en lugar del número exacto de años persona de seronegatividad, se obtendrá una tasa de incidencia inferior a la real. En el estudio de Fischl et al., por ejemplo, se registró un tiempo promedio de seguimiento de 24 meses, sin embargo, debido a que se produjo la seroconversión de la mitad de los participantes sexualmente activos en un período máximo de 12 meses (según los datos de la tabla incluida), es probable que el tiempo de seronegatividad haya sido en realidad de 12 meses. Al realizarse un nuevo cálculo de la incidencia y del intervalo de confianza con un tiempo promedio de seguimiento de 12 meses en lugar de 24, se produce un aumento en la tasa de incidencia y los resultados del estudio caen fuera del intervalo de confianza. Si a cada grupo de estudio se asigna una tasa de incidencia inferior a la real, es posible que se sobreestime o subestime la efectividad.

Con el objetivo de eliminar toda ambigüedad en la información proporcionada sobre el uso del preservativo y el tiempo de exposición libre de enfermedad, se enviaron cartas a los autores de cada estudio. En ellas se les solicitó que verificaran si la información registrada en sus artículos estaba codificada correctamente y si aún era posible disponer de los datos originales para su análisis. Feldblum (Hira 1997), Peterman (1988) y Makuch (Siddiqui 1992) confirmaron la codificación de sus datos. La solicitud enviada a Ryder (Kamenga 1991) fue devuelta sin abrir y la respuesta de Lambert (Laurian 1989) indicó que Laurian había cambiado las afiliaciones. La presente revisión se actualizará con las respuestas que se reciban en el futuro.

Conclusiones de los autores

Implicaciones para la práctica

A pesar de que el uso constante del preservativo, es decir, usar un preservativo masculino en todas las relaciones sexuales con penetración vaginal, resulta efectivo en cuanto a la reducción de la transmisión sexual del VIH, no elimina el riesgo de transmisión de la infección. La efectividad del preservativo para reducir la transmisión del VIH y para prevenir el embarazo es similar, aunque levemente inferior en el primer caso.

Implicaciones para la investigación

Aunque resulta imposible realizar un cálculo directo de la eficacia del preservativo en cuanto a la reducción de la transmisión del VIH, las estimaciones sobre su efectividad pueden mejorarse. El diseño de nuevos estudios no permitirá simplificar la evaluación de la eficacia del preservativo, dado que actualmente es imposible distinguir los factores de riesgo de VIH involucrados en el uso del mismo. Las parejas de personas VIH+ que deciden mantener relaciones sexuales con penetración sin utilizar protección, aun cuando tienen conocimiento de esta situación y se les ha recomendado la abstinencia o el uso de preservativos, están expuestas a otros factores de riesgo de VIH. Quizás pueda identificarse una cohorte de parejas serodiscordantes (hemofílicos, por ejemplo) realizada en la etapa inicial de la epidemia de VIH (posiblemente, a principios de la década de 1980) a fin de elaborar una cohorte con controles históricos. Los cálculos de la efectividad también podrían mejorarse mediante un análisis minucioso de los datos originales de los pacientes. Además, intentar mejorar la codificación del uso del preservativo y del tiempo de exposición libre de enfermedad, daría como resultado una evaluación más precisa de la efectividad. La solicitud y el registro de información sobre el uso del preservativo en estudios futuros deberán realizarse con la misma precaución con la que actualmente se determina el estado de VIH mediante serología. Las preguntas deben formularse con la mayor precisión posible y debería informarse el método de codificación de las respuestas.

Estudio Allen 1992
Estudio Deschamps 1996
Estudio Fischl 1987
Estudio Henry 1991
Estudio Hira 1997
Estudio Kamenga 1991
Estudio Laurian 1989
Estudio Musicco (ISG) 1994
Estudio OBrien 1994
Estudio Peterman 1988
Estudio Saracco (ISG)1993
Estudio Siddiqui 1992
Estudio deVincenzi (ESG) 1994
Estudio van der Ende 1988

Características de los estudios excluidos

Estudio Motivo de la exclusión
Andes 1989 Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Cameron 1989 ab Información insuficiente sobre la totalidad de la muestra
Feldblum 1992 ab Información insuficiente (ver Hira 1997)
Feldblum ab Información insuficiente sobre el uso delpreservativo y las seroconversiones
Flepp No se recibió información
Guimaraes ab Información insuficiente sobre el uso delpreservativo y las seroconversiones
Hira 1989 ab Hira 1997 presenta una cohorte con un mayor tamaño muestral
Jingu 1993 ab Información insuficiente
Jingu ab Información insuficiente sobre el uso delpreservativo y las seroconversiones
Kamenga 1989 ab Estudio más reciente (Kamenga 1991)
Kamps 1989 ab Información insuficiente sobre la duración del seguimiento
Lawrence 1985 Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Laye 1998 ab Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Lo 1992 ab Información insuficiente sobre el uso delpreservativo y las seroconversiones
Mandelbrot 1997 Información insuficiente sobre el tiempo de exposición
Massimo 1992 ab El estudio de Musicco 1994 ofrece más información
Moss 1992 ab Información insuficiente sobre el uso delpreservativo y las seroconversiones
Musicco 1992 ab Datos más precisos en Saracco 1993, Musicco 1994
Musicco 1993 ab Datos más precisos en Saracco 1993, Musicco 1994
Nagachinta ab Información insuficiente sobre el usodel preservativo y las seroconversiones
Nastiff 1998 ab Información insuficiente sobre el usodel preservativo y las seroconversiones
OBrien 1993 Información insuficiente sobre el uso del preservativo
OBrien 1993 ab Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Operskalski 1997 Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Padian Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Padian 1989 ab Información insuficiente sobre el usodel preservativo y la seroconversión
Padian 1997 Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Papetti Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Papetti 1992 ab Información insuficiente sobre el uso delpreservativo y las seroconversiones
Papetti ab Información insuficiente sobre los integrantes seronegativosde las parejas (ver Papetti 1992)
Saracco 1989 ab Información insuficiente
Serwadda 1995 Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Sion Información insuficiente sobre el tiempototal de exposición al paciente índice
Sion 1992 ab Información insuficiente sobre el uso del preservativo
Skurnick 1995 ab Información insuficiente sobre las seroconversiones
Tice ab Información insuficiente sobre el usodel preservativo y las seroconversiones
Tor 1992 ab Información insuficiente sobre el uso del preservativo
al Nozha No se recibió información

Del Informe sobre la epidemia mundial del sida 2008” se deducen cosas interesantes que las agencias de prensa se empeñan en ocultar. Allí donde se reduce la promiscuidad y precocidad sexual, allí baja el sida.

De Aceprensa (tomado de www.sinsida.com).

La batalla contra la enfermedad sigue abierta. El número de personas que viven con el VIH en todo el mundo asciende ya a unos 33 millones. En 2007 se infectaron 2,7 millones y fallecieron de sida dos millones de personas. Según el informe, “el número total de personas que viven con el virus ha aumentado, con cerca de 7.500 nuevas infecciones diarias”.

Pero también hay noticias positivas, ligadas en su gran parte a los buenos resultados de los nuevos tratamientos contra la enfermedad. Informa Onusida que, en los países de ingresos bajos y medios, están recibiendo antirretrovirales unos tres millones de personas. A causa de la extensión de este tratamiento, en los últimos dos años ha descendido la mortalidad relacionada con el sida: de 2,2 millones a 2 millones (2007). No obstante, “esta enfermedad continúa siendo la principal causa de mortalidad en África, donde vive el 67% de las personas VIH positivas del mundo”, recuerda Onusida. En ese continente, el 60% de las personas infectadas por VIH son mujeres y tres de cada cuatro jóvenes VIH positivos son también de sexo femenino.

Tres grupos con más riesgo

Onusida afirma que en algunas regiones “los cambios en el comportamiento sexual han tenido como resultado descensos en el número de nuevas infecciones por VIH”. De frases como la antedicha, algunos medios concluyen que es la extensión del preservativo lo que está conteniendo la enfermedad. Pero el informe se refiere a un fenómeno más amplio.

De hecho, en algunas de las zonas más afectadas por la enfermedad, lo que más destaca el informe es que se ha detectado que los jóvenes retrasan el inicio de las relaciones sexuales, por lo que el riesgo de infección disminuye. Estos indicios se han registrado por ejemplo en Burkina Faso, Camerún, Etiopía, Ghana, Malaui, Uganda y Zambia. El informe destaca el ejemplo de Camerún. Allí el porcentaje de jóvenes que tenían relaciones sexuales antes de alcanzar los 15 años se redujo del 35% al 14%. En la rueda de prensa de presentación del informe Michel Sidibe, director ejecutivo adjunto de Onusida, señaló que “estos cambios de parámetros sexuales son un gran logro”.

También parece que, para ser eficaces, las estrategias de prevención han de adecuarse al tipo de población al que se dirigen, pues no todas tienen el mismo nivel de riesgo de infección. “Prácticamente en todas las regiones del mundo, excepto en África meridional, las infecciones por el VIH afectan, sobre todo, a los consumidores de drogas inyectables, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y los profesionales del sexo”, sostiene Onusida.

La situación en Occidente

Por un lado, señala el informe un aumento de personas que viven con el VIH en Norteamérica y Europa occidental. Por ejemplo, en España la estimación de personas infectadas ha pasado de 120.000 a 140.000. Algo parecido sucede en Francia, mientras que en Italia son 150.000, en el Reino Unido 77.000 y en Alemania 53.000. Este aumento de personas infectadas obedece en gran medida a que el tratamiento, que llega a prácticamente todos los enfermos en estos países, hace crónica la enfermedad, con lo que aumenta el número de enfermos vivos (en 2007 entre Norteamérica y Europa occidental murieron unos 30.000 enfermos de entre dos millones de infectados).

También hay que destacar que en estos países una de las causas que han llevado a reducir drásticamente el número de infecciones son las medidas sanitarias dirigidas a quienes se inyectan drogas. Ahora la principal vía de contagio es la sexual y, en concreto, en dos ámbitos bien determinados. El sexo entre homosexuales sigue siendo la principal causa de transmisión en Canadá y Estados Unidos (40% y 53% de contagios, respectivamente). Algo parecido sucede en Australia y en los países europeos. Los llamados “profesionales del sexo” son el otro sector más afectado por la enfermedad.

Resulta evidente que en esos ámbitos el problema no es de desinformación sexual, por lo que no parece que lo más práctico sea destinar recursos millonarios a convencerles del uso del preservativo. Para ellos hay otros medios, también recomendados por el informe, como la prueba del sida. Por ejemplo, en España, según el informe, la cobertura de la prueba es aún del 49% entre los homosexuales y el 67% entre personas que se prostituyen, unas tasas que, si bien más elevadas que en países en desarrollo, ciertamente deberían ser más altas, a la vista del riesgo.

En muchos países occidentales, las campañas de prevención dirigidas a los jóvenes se centran casi exclusivamente en la promoción del uso del preservativo. De momento, no son ellos la población con más riesgo de contagio. Pero el énfasis en este tipo de “sexo seguro” da por supuesta la promiscuidad y contribuye así a considerarla normal. Y esto sí que es considerado un riesgo por el informe, que entre sus medios de prevención del VIH recomienda la “reducción de parejas sexuales”.

Desde otros países del escenario occidental (Estados Unidos) llevan ya años indagando otras estrategias directamente dirigidas a lograr esta reducción de parejas sexuales. Son las que incluyen la promoción de la abstinencia y la fidelidad. Dicha acción tiene además efectos colaterales enormemente positivos en la reducción de los embarazos no deseados y el aborto.

Posteado por: Aragon | Agosto 13, 2008

La abstinencia no es contagiosa

El único país que muestra un progreso real combatiendo contra esta enfermedad es Uganda, a través de la promoción de la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad dentro del matrimonio

Autor: Luis Olivera
Arvo.net, 07.07.2003

Lo dijo un ministro italiano, lleno de sentido común, hace ya unos años. Pero fue como si hablara sólo para sordos. Sus palabras se las llevó el viento, aunque los hechos le han dado la razón.. No es un secreto para nadie que el Bajo Sahara africano es víctima de una extendida epidemia del SIDA. Las estadísticas publicadas en 2006 por la UNAIDS (Programas de Naciones Unidas en HIV/SIDA), estiman que 24.5 millones de personas en esa región eran seropositivos a finales del 2005, con 2.7 millones de nuevos casos solamente en ese año.

Desesperados por detener la propagación de esta enfermedad, que va camino de convertirse en la plaga más destructiva de todos los tiempos, los países de África golpeados por el SIDA han mirado hacia Occidente. Sin embargo la asistencia que han recibido parece haber sido más dañina que buena. Las agencias de ayuda de Occidente, dominadas por una mentalidad secular, han bombardeado el continente con programas liberales de educación sexual y condones, ha escrito Colin Mason, Director de Comunicación del Population Research Institute. De acuerdo con la UNAIDS, los índices de infecciones de HIV en África siguen aumentando, lo que sugiere que dichos programas, en vez de frenar la propagación de la enfermedad, realmente están contribuyendo a transmitirla alentando un comportamiento arriesgado.

Se ha explicado en foros internacionales especializados. Pero sus representantes fueron abucheados por los interesados en mantener el “statu quo” actual. Sólo un país africano, Uganda, ha combatido con éxito el SIDA. El índice de VIH prevalente ha bajado drásticamente en los últimos años. En 1992 más del 18% de la población adulta sometida a análisis resultó positiva en la prueba del virus del SIDA. A finales del 2005, sólo el 6.7% resultó positiva. Ningún otro país ha experimentado un descenso comparable a éste. ¿Cómo lo consiguió en tan poco tiempo? Las entidades de Occidente que brindan ayuda, ansiosas por justificar sus programas, falsamente atribuyen este descenso a la educación sexual y al uso del condón. Sin embargo, los mismos ugandeses cuentan una historia mucho más sencilla. Una historia que puede ser resumida en una sola palabra: abstinencia. Pero ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver?

El héroe anónimo de la victoria de Uganda sobre el SIDA es una monja católica llamada hermana Miriam Duggan, M.D. En los inicios de la lucha contra esta mortal enfermedad ella desarrolló un programa llamado “Educación para la Vida”, que alienta a las personas a vivir la abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad dentro de él. Educando a las personas acerca de los peligros de la promiscuidad sexual y sus mortales consecuencias, “Educación para la Vida” ha ayudado a cambiar la mentalidad de la gente de Uganda. Ella y sus colaboradores insisten en que este programa, junto con la buena disposición del gobierno para aceptar la educación de la abstinencia, es lo que ha ayudado a reducir la epidemia del SIDA en Uganda.

“Pienso que en la actualidad debe ser muy confuso para los jóvenes responder a la pregunta: ?¿qué camino debería tomar”?, dice Thandi Hadebe, un educador del programa Educación para la Vida. “Y es aquí donde pienso que fallamos con nuestros jóvenes; porque damos mucha información contradictoria”. Hadebe culpa de la epidemia del SIDA a la promoción indiscriminada del condón y a los diversos mensajes de “sexo seguro” que envían los educadores.

Contra los desafíos, han puesto en marcha iniciativas novedosas, con imaginación: Educación para la Vida ensaya una aproximación diferente.

“Enfatizamos el aspecto de la libertad como parte de ellos, y que pueden usarla para protegerse”, dice Fr. Andrew Shjngange, otro educador en el programa. Un nuevo documental llamado ?El cambio ya empezó? celebra esta victoria de la vida y el sentido común.

Desarrollado por el obispo Hugo Slattery, de la diócesis de Tzaneen (Sudáfrica), este documental cuenta la historia de la hermana Miriam y explica cómo funciona en la práctica su programa. En él, el obispo Slattery describe el trabajo de organizaciones basadas en la fe que tratan con las consecuencias sociales del VIH/SIDA. Como es lógico, es la gente de fe la que es heroicamente solidaria con los infectados en sus hogares, y el personal de los orfanatos llenos de huérfanos y niños llorando.

Puestos a hablar con conocimiento de causa, pocas personas conocen mejor que el obispo Slattery los problemas de la epidemia del VIH/SIDA. El índice de adultos con VIH en Sudáfrica era del 18.8% al final del 2005, casi el mismo que en Uganda hace 15 años. El programa “Educación para la Vida” ha sido introducido en su diócesis y se extendió a lo largo de toda Sudáfrica. El asombroso éxito de Uganda en combatir la propagación del SIDA puede ser atribuido a esta revolucionaria aproximación al problema: a través de la promoción de la abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad dentro de él.

Debería imponerse el realismo a la ideología disfrazada de mercantilismo: “(El SIDA) es una amenaza para toda la civilización, es una amenaza para nuestro futuro, es un asunto que nos mueve a preguntarnos: ¿habrá nuevas generaciones aquí en el futuro”?, dice el Obispo Slattery. “Suena pesimista visto de esa forma pero, en realidad, el problema es muy grave, si ves las estadísticas”.

“Se hace cada vez más evidente día a día que la obsesión del mundo occidental por la promoción del condón está estorbando severamente los esfuerzos de los países africanos para manejar efectivamente el VIH/SIDA”, dice el Obispo Slattery. “El único país que muestra un progreso real combatiendo contra esta enfermedad es Uganda” a través de la promoción de la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad dentro del matrimonio. El mundo occidental rehúsa aceptar y destacar este tremendo logro. Por el contrario, están haciendo todo lo posible por arruinarlo usando todos los medios disponibles para promover el condón en este país, contra el deseo de los líderes de su gobierno.

¿Habrá alguien en UNAIDS que esté al tanto de todo esto?

*Luis Olivera, Periodista

Posteado por: Aragon | Julio 5, 2007

Mensajes que yerran el blanco

Como en tantos otros países, en Gran Bretaña las autoridades sanitarias multiplican las campañas publicitarias para que los ciudadanos cuiden la salud. The Economist (23-06-2007) critica este celo por excesivo y poco eficiente. El fallo no está precisamente en que las recomendaciones, cada vez más enérgicas, caigan en oídos sordos: más bien, no hacen mella en quienes deberían seguirlas pero castigan los tímpanos de quienes no las necesitan.

Los países ricos han vencido las principales causas de mortandad en el pasado: pobreza, frío, falta de higiene. Ahora las amenazas a la salud provienen en particular de determinados “estilos de vida”, y las campañas se dirigen a cambiarlos. Mucha gente ya los ha abandonado o no los ha adquirido, por influencia de las campañas o por otras razones; pero queda un importante resto de apegados a los malos hábitos. Entonces la propaganda oficial sube el volumen y el tono de las advertencias, sin atender a la causa de la sordera de los recalcitrantes y con el riesgo de confundir o irritar a quienes no corren el riesgo del que se avisa.

La bebida y el tabaco suministran ejemplos claros. El Ministerio de Sanidad británico acaba de emprender una “estrategia nacional contra el alcohol”; con ella pretende que beber demasiado esté tan mal visto como en muchos ambientes el fumar. Ha instado a los fabricantes de bebidas alcohólicas a incluir advertencias en las etiquetas de todos sus productos, con la amenaza de imponerlo por ley si no obedecen. A la vez ha endurecido las recomendaciones a embarazadas: antes les decía que no pasaran de dos copas por semana; ahora no deberían probar ni gota desde que intentan concebir hasta que dan a luz. Reglas tan drásticas y sin fundamento médico conocido se desprestigian: molestan a los bebedores moderados, sin que sirvan para convencer a los que se exceden.

El 1 de julio entró en vigor en Inglaterra la prohibición total de fumar en prácticamente todos los locales de uso público. Se incluyen también los vehículos de empresa cuando llevan más de un pasajero. Con una ordenanza tan contundente y general se echa una carga indebida sobre los inocentes. Muchos establecimientos afectados por la nueva ley nunca han permitido fumar, como las iglesias o los gimnasios, y sin embargo estarán obligados a colocar ostensibles carteles de “prohibido fumar”, so pena de multa de hasta mil libras.

Esta táctica de disparar a bulto no alcanza a los recalcitrantes. Lo prueban también las campañas para prevenir el sida y demás enfermedades de transmisión sexual (ETS), que la información de The Economist no cita. Difundir el preservativo es una buena medida para limitar los daños en los ambientes de prostitución, donde es muy difícil lograr algo mejor. Pero no tiene sentido decir a todos los jóvenes que lo usen por sistema, dando por supuesto que están en peligro, como si las ETS fueran contagiosas. Los datos de ONUSIDA revelan que la mayor parte de las infecciones de sida se dan en “grupos de riesgo”, no en la población en general (ver Aceprensa 129/06). Las campañas pro “sexo seguro” no dan en la diana. No han frenado las ETS ni los embarazos de adolescentes, según muestra, por ejemplo, la experiencia británica (ver Aceprensa 53/04) o española (ver Aceprensa 91/06, 128/04). En cambio, una estrategia integral que afronte los riesgos de la promiscuidad, como la aplicada en Uganda, ha tenido considerable éxito (ver Aceprensa 53/06).The Economist sugiere al Ministerio gritar menos e ir a la raíz. Los hábitos insalubres están desproporcionadamente concentrados en las clases más modestas. Es más fácil y eficaz atacar la relación entre salud y posición social que apuntar directamente a los comportamientos. Por ejemplo, habría que facilitar otras posibilidades a los habitantes de barrios donde a muchos les falta tiempo o dinero para hacer algo mejor que pasar horas trasegando en un pub. También sería útil apoyar más a las familias, pues las costumbres malas para la salud son más frecuentes en hogares monoparentales y en los hijos de matrimonios rotos, como hace un año señalaba el ex premier británico Tony Blair al anunciar un plan contra la marginación (ver Aceprensa 96/06).

Si algún Ministerio de Sanidad se percatara de la relación entre la salud y la familia, tal vez daría a los jóvenes mejores consejos. 

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